Soñar, pero también buscar materializar formas
viables, sostenibles y funcionales para concretar esos sueños”
Alberto Kalach
Al momento de escribir estas líneas se lleva a cabo en Davos, Suiza, el
Foro Económico Mundial 2022, un encuentro de líderes mundiales que se
encuentran discutiendo acerca de las consecuencias que dejó el COVID-19, los
desastres ocasionados por la crisis climática, las turbulencias económicas y
humanitarias de la guerra en Ucrania, entre otros grandes temas de la Agenda
Global.
Y aunque el evento aún no llega a su fin, ya hay algunas conclusiones que se van adelantando. Una de ellas es que parece claro que el 2022 tiene que ser un año pivote tanto para la humanidad como para el planeta. No podemos continuar por la misma línea que nos trajo hasta aquí.
Para ello, la propuesta es que debemos ir más allá en nuestra forma de pensar e interactuar en la comunidad. Además de apostar por la ética y la responsabilidad social, para lograr verdaderos procesos de transformación debemos involucrarnos emprendiendo prácticas de innovación social.
Esto es, no solo asumirnos como corresponsables de lo que pasa en la ciudad y en el mundo, sino también actuar utilizando los pocos o muchos recursos que se tengan a la mano con la única intención de lograr una mejor forma de vida para todos.
Asumir un liderazgo que busca la innovación social requiere, además de pensar en lo común y no buscar un interés económico en ello, aprender a trabajar en equipos colaborativos, ser un hábil gestor para encontrar fuentes de financiamiento, ampliar las redes de contactos para construir alianzas estratégicas con otros creativos y emprendedores sociales que estén ocupados en los mismos problemas generando sus propias soluciones.
Implica tiempo, ganas y un alta resiliencia para hacer frente a los momentos de frustración.
Supone superar el paradigma paternalista de que el Gobierno es el único responsable de generar soluciones para las necesidades de un territorio y que el ejercicio de la ciudadanía se limita solamente a elegir los representantes “iluminados” que tienen las respuestas a todo lo que le duele a una Ciudad, Estado o País (democracia representativa); para posicionar un nuevo rol de ciudadanos emprendedores y agentes de cambio creadores de prácticas sociales alternativas que aportan su conocimiento, talento y experiencia al servicio de todos (democracia participativa).
·
Novedosa, es decir creativa y original desde su diseño
hasta la cantidad de gente o el territorio que se verá impactado;
·
Estratégica, con una visión de futuro que incluya la
formación, capacitación y empoderamiento de la comunidad que deberá de dar
continuidad;
·
Integral
o transversal, atendiendo el
fenómeno en su complejidad y buscando soluciones para las causas y no
simplemente minimizar los efectos;
·
Efectiva, que se pueda medir en el corto, mediano y
largo plazo para verificar de manera tangible su implementación;
·
Participativa
y de empoderamiento social,
que contribuya a generar lazos y conexiones entre la comunidad para crear una
nueva cultura ciudadana;
·
Fundamentada, debe partir de un buen diagnóstico para
evitar que sea parte de una ocurrencia sin un objetivo claramente definido;
·
Transferible, el proyecto debe tener un carisma social para
que pueda ser compartido con otros y el know how se pueda ir acumulando
y mejorando;
·
Plural, sería ideal que no excluyera a ningún actor
que esté interesado en participar, por lo que debería de ser un ejercicio de
debate y diversidad amplio que incorpore la multiplicidad de perspectivas;
·
Escalable, que desde su origen tenga en mente la
posibilidad de expandirse y llegar a otros niveles y otros territorios.
Mientras que de acuerdo con el Arq. Alberto Karach, líder del proyecto México: Ciudad Futura, la clave de una innovación social exitosa está en combinar el trabajo de varios especialistas para practicar sistemas totalizados que replanteen todas las escalas de participación.
En lo personal, esta semana tuve la suerte de integrarme a la formalización de un proyecto que cumple con todos estos criterios. Un equipo de personas diverso, multidisciplinario, creativos y que ejercen liderazgos desde distintas esferas sociales. Me refiero a Limpiemos Guanajuato que se constituyo finalmente como una Asociación Civil.Esta iniciativa conjunta a un grupo de ciudadanos, amantes y conscientes de la belleza de la ciudad, que busca trabajar en la limpieza y embellecimiento de Guanajuato Capital. Y que ya tiene identificado el espacio a intervenir para su meta de este 2022, la zona del Paseo de la Presa.
Es darse el permiso de situarse en el contexto y dejarse afectar por la experiencia de lo público. No es un acto aislado, sino darle un cauce a esa rebeldía ciudadana que no está contenta con lo que ve y vive en su cotidianeidad.
Asumirse como un innovador social requiere adoptar los retos públicos y hacerlos propios, porque eso no solo te beneficia a ti sino que nos beneficia a todos como comunidad.
La manera más fácil de innovar es imaginar el futuro, dónde y cómo te gustaría vivir, y hacer algo al respecto.
HACIENDO CIUDAD | Innovación social como mecanismo para un nuevo modelo de ciudad
por Rodrigo Enrique Martínez Nieto | 29 de Mayo de 2022
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Quizá un primer paso, sería promover la creación de comités vecinales.
ResponderBorrarHacerle ver a los habitantes que en comunidad de manera ordenada y con reconocimiento de la administración municipal, pueden emprender acciones que trasciendan en su entorno inmediato.