El pasado 24 de Enero iniciaron las actividades académicas en la mayoría de las Universidades de la ciudad. Y aunque desafortunadamente éstas siguen siendo en un formato virtual, los pronósticos comienzan a ser favorecedores para pensar que en algunas semanas nuevamente Guanajuato retomará ese carisma universitario que le otorga la movilidad e interacción de miles de estudiantes y las distintas comunidades que conforman.
Y con ellos llega la oportunidad de incorporarlos al reto de “Hacer Ciudad desde la Ciudad”, con el potencial y la oportunidad que esto significa para lograr redefinir el concepto de nuestra Capital y visualizar un futuro que atienda las necesidades y demandas, expectativas, metas, posibilidades de una nueva generación que tiene todo el derecho de habitar el espacio y ser incluidos en la toma de decisiones y generación de políticas públicas.
Y aunque los jóvenes no se sienten identificados con la política, sí buscan participar activamente en movimientos sociales que abonen a disminuir las brechas de desigualdad.
Según la última Encuesta Nacional de Valores en Juventud (IMJUVE, 2012), en México el 89.6% de los jóvenes mencionan estar “poco” o “nada” interesados en política, porque no se sienten representados. Los partidos políticos, la policía y los congresistas, son los actores que les resultan menos confiables dentro de las instituciones sociales existentes.
Sin embargo, ¡las Universidades, los maestros y sus familias tienen los índices de confianza más altos!
Como rector de una institución educativa llevo años colaborando con jóvenes y una de las frases que más me incomoda es cuando escucho a un adulto expresar: “los jóvenes de ahora no tienen valores”, desde este sentir melancólico de que todo tiempo pasado fue mejor.
Los jóvenes son más propensos a confiar en los científicos; son más escépticos ante la desinformación que circula en redes sociales; tienen grandes preocupaciones por el futuro; se identifican más como ciudadanos del mundo; sienten que enfrentan más presión para tener éxito que el que tuvieron sus padres al crecer; y lejos de ser ingenuos, son conscientes de los problemas globales y se sienten impacientes e impotentes ante la lentitud con la que se logran verdaderos cambios (The Changing Chldhood Project, 2021).
Más allá de datos, preguntémosle a un chico o chica su opinión acerca de las diferentes expresiones de organización familiar, la defensa del medio ambiente y el respeto a todas las formas de vida, la adopción, el racismo, equidad de género, etc. Para ellos estas causas sociales son claras y no tienen ninguna dificultad para defender e incorporarse al debate con apasionamiento.
Por supuesto que tienen una ética, un código de valores para andar por la vida, solo que diferentes porque son parte de una nueva Generación. Los millennals y centenialls tienen valores muy claros, profundos y apasionados.
El Instituto Mexicano de la Juventud considera jóvenes al sector poblacional de hombres y mujeres que se encuentran entre los 12 y los 29 años; y la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes refiere que su participación en la vida social debe ser un principio rector además de un derecho constitucional (Art. 06 y Art. 13).
En Guanajuato Capital, de las 194,500 personas que habitan el Municipio, un 34.52%, se encuentra dentro de este rango de edad (Censo, 2020). Esto es, 67,155 jóvenes que representan una tercera parte de nuestra población.
Recordar que hace no mucho los universitarios tomaron las calles para exigir mejores condiciones de seguridad porque éste también es su hogar.
Y cada vez más comienzan a surgir distintas expresiones lideradas por jóvenes organizados:
grupos como Gentileza A.C., que durante un tiempo se involucró en difundir y vigilar el cumplimiento de la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; Sonríe Conmigo A.C., que se orienta a acciones de filantropía y atención de niños y niñas principalmente colaborando con DIF; Fundación Corazón Animal en rescate de animales maltratados y/o abandonados; Tlacuatzín, que de la mano de bomberos y veterinarios trabajan por la conservación y reintegración de la fauna silvestre; Proyecto La Cuadra que busca la mejora del entorno y el urbanismo inclusivo; y seguramente otras muchas que estarán buscando la manera de hacerse presentes y aportar.
Por ello es que estoy convencido que en estos momentos lo más inteligente que podemos hacer como sociedad es voltear a ver a los jóvenes y darles voz, para que su capacidad de crear, innovar, inventar y descubrir, sea el motor que nos ayude a diseñar el Guanajuato del futuro.
Su presencia no debe limitarse solo a ejercer su derecho al voto el día de las elecciones, a ser impactados en las redes sociales o su aportación en relación a las economías que se mueven a través su gasto de consumo.
Necesitamos que los chicos y chicas se asuman como ciudadanos con plenas capacidades para incidir en la vida pública, que recuperen confianza, no en una persona sino en sus causas. Porque no tener interés por participar en la vida política significa renunciar a la idea de buscar mejoras compartidas para centrarse en esfuerzos aislados e individuales, y eso solo hace el camino más difícil.
La participación juvenil es una fuente de respuestas. Incluirlos es algo fundamental en cualquier debate sobre su futuro. Más allá de la vida nocturna, los necesitamos para devolver la energía que puede movilizar a una Ciudad.
Te invito a ver la plática que tuve con Greta Ríos Téllez acerca de Participación Juvenil. Greta es presidente y fundador de Ollin, A.C. (https://ollinac.org), una organización que trabaja para que en México se cumplan las leyes y fomenta la ciudadanía que busca la transformación de la realidad.
Columna Semanal | Haciendo Ciudad
"Participación Juvenil" por Rodrigo Enrique Martínez Nieto
30 de Enero de 2022
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