lunes, 10 de julio de 2023

"¿Es la capital una ciudad resiliente?" | Columna 46 Haciendo Ciudad

 

La ciudad de Guanajuato Capital acaba de vivir un episodio de crisis ambiental muy relevante con el incendio en el Basurero Municipal, el pasado 02 de mayo.
 
Un siniestro que evidenció las condiciones irregulares del sitio, dado que no cumple con las especificaciones mínimas para el confinamiento controlado en el manejo de residuos sólidos urbanos, que se señalan en la Norma Oficial Mexicana NOM-083 de la SEMARNAT (2003).
 
Ahora, pasado el desastre, es claro para todos que pudo haberse prevenido, ya que el problema no es reciente. La investigación que realicé para presentar mi posicionamiento ante el Ayuntamiento de Guanajuato y gestionar recursos económicos para invertir en este mismo año, me llevó a encontrar datos de las primeras intervenciones que se realizaron en el 2000 para tratar de reconvertir un tiradero a cielo abierto en un relleno municipal.
 
Es decir, durante más de 20 años, tanto Gobierno como ciudadanía, fuimos conscientes de que existía un riesgo latente, que no se atendió con la suficiente fuerza que nos merece la salud del ecosistema llamado Guanajuato Capital.
 
Los franceses tienen una expresión muy popular para esta postura: “laissez faire”, que de manera coloquial se interpreta como “dejar hacer, dejar pasar”. 
 
Está claro que el incendio, que duró cerca de 5 semanas hasta lograr un 99% de liquidación, tiene muchos responsables que fueron trasladando el problema al NO considerarlo una prioridad en la agenda pública,
 
Hemos llegado al punto de no retorno, donde ya tenemos un consenso del proyecto que se tiene que
ejecutar, las etapas para llevarlo a cabo y se ha aprobado un presupuesto inicial para invertir en una solución inmediata; pero que también contempla una visión a mediano – largo plazo, que ofrezca garantías de que no volverá a ocurrir un desastre similar.
 
En donde no tenemos claridad es en los impactos a la salud que implica haber respirado ese nivel de gases tóxicos durante este período.  O la contaminación que los lixiviados (agua que se desprende de la basura), han generado a los sistemas hídricos naturales de la ciudad durante años.
 
Sin embargo, no somos nuevos gestionando desastres en la comunidad.
 
Todavía encontramos por la ciudad evidencias de diversas inundaciones que han ocurrido en nuestro
territorio. Quizá la más grave que se tiene documentada es la de 1905 que provocó 54 personas fallecidas. 
 
Ahora, tenemos también una condición cada vez más preocupante, la escasez de agua. 
 
De acuerdo con el Dr. Eduardo Vidaurri, cronista municipal, en el documento “Brevísimos apuntes históricos sobre las sequías en Guanajuato”, existen registros que desde 1712 ya existía preocupación por la falta de lluvias en el territorio.
 
Para 1983, por mencionar un caso un poco más reciente:
“La lluvia fue escasa y los niveles de las presas disminuyeron sensiblemente, se presentaron algunas fallas en la presa de Mata y solo estaba activo un pozo de la batería de Puentecillas, el número 3. La crisis y el nerviosismo aumentaron, pronto se puso en funcionamiento el pozo número 2, pero seguía siendo insuficiente.
 
El presidente Municipal Rafael Villagomez, los clubes de servicio, los empresarios y la sociedad civil se dieron a la tarea de implementar una estrategia para surtir el agua con pipas en toda la ciudad. La preocupación se vivía en todos los sectores, los bomberos voluntarios de Guanajuato acarreaban el agua sin descanso.”
 
Así que, con este breve recuento, sirva este blog para plantear la siguiente reflexión: ¿la ciudad de Guanajuato Capital está preparada para prever, afrontar, aprender y adaptarse pensando en los futuros desastres? 
 

Derivado de la pandemia COVID-19 y la crisis que significó para la humanidad el confinamiento prolongado, la ONU creó un concepto que está difundiendo con gran fuerza para todas las urbes del planeta: Resiliencia Urbana
 
La hipótesis es relativamente fácil de comprender: se debe incrementar las capacidades de las ciudades para afrontar las nuevas realidades a las que nos enfrentamos. Para ello, se debe utilizar una visión holística donde no solo se prioriza proteger toda forma de vida, sino también los recursos naturales que se encuentran seriamente comprometidos por el cambio climático.

Usando pensamiento estratégico y prospectivo, implica que, de cada situación de desastre, ya sea por causas naturales u originada por el propio ser humano, no solo debe proteger o mitigar, sino también mejorar, restaurar y regenerar pensando en el futuro de la sociedad.
 
Así que la resiliencia aplicada a las ciudades, propone desarrollar nuevas competencias para reducir los riesgos y fortalecer la identidad de las ciudades con el objetivo de promover cambios positivos.
 
Y por competencias me refiero a estrategias planificadas, una metodología diseñada con objetivos claros, no a posturas improvisadas. 
 
Requerimos más personas e instituciones creando instrumentos técnicos para atender no solos los resultados inmediatos y tangibles, sino los impactos cualitativos que determinan la calidad de vida de las personas en conjunto con la convivencia de los entornos que nos dan cobijo.
  
Frente a los diferentes impactos naturales y las tensiones políticas de una comunidad que parece en eterna confrontación, es necesario un ejercicio de madurez colectiva. 
 
Problemas complejos como la movilidad sustentable, ordenamiento del territorio, gestión de residuos bajo un enfoque de economía circular, desarrollo económico, no se resolverán usando las mismas prácticas del pasado.
 
Guanajuato Capital tiene una de sus mayores áreas de oportunidad en esta consolidación de una nueva identidad basada en un modelo de ciudad para la gente, que ponga al centro a los sujetos que la habitan, y cuya agenda sea el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad para mejorar la calidad de vida para quienes eligen este lugar para construir sus proyectos de vida.

 Una ciudad resiliente, es una ciudad que se adapta, aprende, se mueve, se integra y se reinventa para transformarse las veces que sean necesarias anteponiendo el bien superior de la comunidad.
 
Una ciudad así merece también un gobierno capaz de evaluar, planear, invertir y actuar para garantizar la continuidad de lo importante, mientras se atiende lo urgente. 

 
#HaciendoCiudad
#CiudadesResilientes
#ResilienciaUrbana




HACIENDO CIUDAD: ¿Es la capital una ciudad resiliente?


por Rodrigo Enrique Martínez Nieto | 10 de Julio de 2023

 




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