Comúnmente se conoce el término de Marca Ciudad como una estrategia de marketing para promover una ciudad al exterior, y con ello atraer turismo o inversión, pensando en “fijarse en la mente del consumidor y evocar imágenes y sensaciones” (Forero, 2014).
Como lo he referido en anteriores publicaciones, actualmente esta lógica queda plenamente identificada en el Programa de Gobierno Municipal 2024 (PGM24), que a la letra dice en el primer renglón de la visión de esta Administración Municipal: “Guanajuato Capital es el mejor destino turístico cultural de México…“ (pág. 65).
Es decir, se busca posicionar a Guanajuato como un destino turístico y cultural hacia el exterior, pensando en el paradigma económico tradicional que supone que a mayor atracción de capitales se generará mayor desarrollo en la ciudad. La tan usada “derrama económica”.
En los modelos actuales que se ofrecen como alternativas para recuperar la ciudad existe también una estrategia ligada a los principios de inteligencia de mercados, pero orientada a una marca ciudadana.
Esto es, basado en principios de hermenéutica y fenomenología, proponer una iniciativa que haga sentido a los locales para proyectar hacia dentro el tipo de ciudad que desean.
Para lograrlo se recurre a lo que Acosta (2012) llama “los vínculos profundos”.
Más que un slogan o un diseño bonito, desde esta propuesta, lo que se busca es conocer cuáles son los imaginarios urbanos y utilizar esa riqueza subjetiva de las personas que habitan, experimentan, disfrutan o sufren, dentro del constructo que llamamos Ciudad.
1. Percepción colectiva
2. Uso de la ciudad
3. Y la construcción de nuevas mentalidades urbanas.
Podemos entonces identificar cómo perciben los ciudadanos su Hogar, pero, sobre todo, cómo les gustaría proyectar a través de nuevas miradas que pueden ofrecer las nuevas generaciones o las minorías que buscan ser visibilizadas e incluidas en el espacio público compartido.
Si logramos construir un modelo urbanístico ligado a nuestra historia y cultura, que sea capaz de inspirar y motivar a los distintos grupos de interés para recuperar la ciudad apostando por un futuro mejor para todos, estaríamos ante la posibilidad de diseñar una estrategia integral con la cual los guanajuatenses nos sintiéramos cómodos porque nos veríamos reflejados en ella.
Las ciudades son entes vivos, dinámicos, es una red de sistemas que de manera aislada no se logran comprender. Pero esta complejidad ha provocado que cada vez sea más difícil dialogar. Estamos desbordados de información, pero al mismo tiempo, la incapacidad de procesar tanta data por los sujetos, provoca que se tomen decisiones aisladas y que excluyen a un sector para favorecer a otros.
Cuando todos los actores sociales están luchando por sus intereses y ser escuchados, el Derecho a la Ciudad se vuelve una filosofía difícil de aterrizar, porque todos tenemos el mismo derecho.
Pero si recuperamos aquello que tenemos en común, podemos lograr puntos de encuentro.
Por ejemplo, la necesidad de recuperar la ciudad para la gente, y no pensar primero en el disfrute del visitante; establecer como prioridad de la agenda pública mejorar la calidad de vida urbana; y definir políticas de desarrollo sostenibles en la búsqueda de mejorar los indicadores de prosperidad y competitividad aludiendo a la identidad propia.
Logrando con ello que el habitante se vuelve el principal Brand Ambassador (embajador de la marca), como ha sucedido en múltiples casos de éxito en todo el mundo o en nuestro propio País (caso Mérida).
Necesitamos ciudadanos dispuestos a participar re-descubriendo, re-pensando y re-creando los atributos de la ciudad para identificar aquellos valores actuales que nos dan sentido e identidad, para posicionar una nueva imagen en el imaginario de los locales, que, estoy seguro, serían los principales promotores de una renovada condición de su ciudadanía porque estaríamos orgullosos de las condiciones para vivir en la ciudad que habitamos.
#HaciendoCiudad
#MarcaCiudad
#CityBranding






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