Este siglo XXI también se le conoce como el de la sociedad del conocimiento, caracterizado porque el desarrollo no solo se concentra en la generación de capital económico, sino también a la acumulación de capital intelectual y social que busca incidir en las dimensiones ambientales, políticas, éticas y culturales para una nueva consciencia de los desafíos globales (el capital de la vida).
Por lo que no basta ya con identificar y diagnosticar un problema para presentar soluciones si antes no se busca conjugar con las miradas que convergen sobre la realidad de la localidad, escuchar y aprender con humildad de las voces que hoy se diversifican para potenciar su capacidad de incidencia.
Los actores hoy son diversos, utilizan distintas fuentes, lenguajes y lógicas que se entrecruzan. los escenarios son alternos, la sociedad se moviliza y la cultura se está transformando.
Por ejemplo, solamente en estas dos últimas semanas tuve la oportunidad de atender la invitación de distintos protagonistas que me permiten apreciar estas realidades que están emergiendo:
Asistí a la presentación del Sistema Ciudadano de Monitoreo y Evaluación Municipal de un colectivo de asociaciones y ciudadanos que se conjuntaron en una red llamada Guanajuato Unido ( http://guanajuatounido.org/), plataforma desde donde buscan impulsar el monitoreo y la rendición de cuentas del gobierno municipal. Bienvenidos a esta tarea compartida.
También conocí el trabajo “Guanajuato rumbo al desarrollo sustentable” que contempla proyectos de sustentabilidad y educación ambiental, tanto para la gestión municipal como para públicos específicos que podrían impactar positivamente en mejorar las condiciones del ecosistema local. Estos proyectos de investigación son liderados por la Dra. Alma Hortensia Serafín Muñoz junto con su equipo multidisciplinario. (https://www.youtube.com/watch?v=jjUizWxz0uo)
Finalmente conversé en una charla de café con los integrantes del Consejo Ecologista Guanajuatense, que me permitieron conocer de su propia voz, la labor que han realizado durante años buscando aportar su amplio bagaje académico para la defensa y revalorización del patrimonio cultural de la Ciudad Histórica de Guanajuato y sus Minas Adyacentes, pero también de su zona de monumentos y, muy importante, sus reservas ecológicas.
Así que es un buen momento de incorporar este despertar de la conciencia ciudadana, académica y organizada, que busca sumar sus talentos al protagonismo de la vida social.
Para ello, se necesita que todos los actores adoptemos una actitud de arquitectos de puentes para lograr la ciudadanización del espacio que habitamos de manera compartida.
Los mecanismos de participación ciudadana y planificación contributiva, en esta nueva etapa, tienen que emerger de abajo hacia arriba y de afuera hacia dentro.
Un nuevo paradigma que permite aprovechar el conocimiento plural y democrático que circula en una sociedad de la información de manera casi ilimitada.
Steve Jobs decía que la creatividad simplemente consiste en conectar cosas. Así que, para ser disruptivos, no basta solo con pensar fuera de la caja, sino también debemos ser humildes y recuperar esa habilidad de primero escuchar para comprender, aprender y resolver.
Lo que me hace recordar la actitud Socrática de “solo sé que no sé nada”, como una postura inicial para permitir que el conocimiento fluya y asumamos de una vez por todas que la ciudad, además de un territorio delimitado, es un tejido de redes interconectadas, una sociedad de redes en palabras de Castells (1996).
Así que mientras nos ponemos de acuerdo en lo que somos diferentes vamos trabajando con lo que tenemos en común de manera consciente, organizada y madura, para multiplicar los agentes de cambio que buscan construir, no solo destruir.
Esto no solo es necesario, sino también lo más inteligente que podemos hacer.
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#HaciendoCiudad
#TejiendoRedes
#SeamosPuentes









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