Actualmente esos encuentros dejaron de darse en el Centro Histórico y se trasladaron hacia las plazas comerciales principalmente, mientras que el turismo y el comercio informal ocupan cada fin de semana las calles, banquetas y restaurantes del centro.
La ciudad, como la conocíamos, se ha resignado a la pérdida de los espacios de convivencia al cederlos a agentes que promueven el intercambio transaccional.
Transformaciones sutiles pero constantes, nos invitan a reflexionar si como habitantes de la ciudad estamos convencidos a que ese sea el destino que aspiramos para el espacio que habitamos.
El Centro Histórico de la Capital, además de ser parte fundamental del patrimonio de la humanidad, también es el punto neurálgico de la vida urbana que conocemos. Es el eje articulador de las lógicas sociales, económicas y culturales que dan forma y sentido a la identidad de lo que entendemos por Guanajuato.
Mientras que la zona Sur se ha convertido en una especie de ciudad-dormitorio dentro de la propia ciudad, es en el Centro Histórico donde tenemos el escenario que nos enorgullece por su arquitectura y monumentalidad, por su legado histórico, por ser el entorno de grandes tradiciones locales y de un ambiente de diversidad cultural.
Al hacer una revisión de las memorias contenidas en la publicación de “Rediseña tu ciudad: ¿cómo sería tu centro histórico ideal”, publicado por la Unidad de Gestión del Centro Histórico de la Ciudad de Guanajuato en el año 2020, me encuentro que la mayor parte de las aportaciones, sino es que todas, comparten una misma línea: revalorizar el centro histórico por y para su habitantes.
Para los locales, es muy molesto observar la falta de educación, compromiso o responsabilidad de personas que no atienden el valor tangible e intangible que tiene el Centro Histórico y que lo utilizan de manera indiscriminada, sin atender los aspectos de conservación y cuidado necesarios para que todos puedan disfrutar su belleza.
En el constructo de Guanajuato, uno de los principales indicadores de la calidad de vida
pasa por la percepción que se tiene de lo que ocurre en el centro: si las calles están limpias, si no existe basura en los contenedores, si el ruido ambiental es regulado, si las calles son transitables, si los edificios no se ven descuidados, etc.
Como lo señala Salvador Vázquez Maldonado, en su aportación al texto mencionado con anterioridad: el COVID puso en evidencia el fracaso de la política urbana actual, lo que nos obliga a transformar y reorganizar el espacio público anteponiendo valores como la vida, la salud y la dignidad.
Este texto plantea tres elementos a considerar para el rediseño del Centro Histórico desde una filosofía que él llama devolver la ciudad a las personas, que implica incorporar la perspectiva social a todas las alternativas:
- Se requiere reorganizar la movilidad. Esto es, modificar los centros de transferencia, mejorar el servicio de transporte público para finalmente poder reducir el uso del automóvil en el centro.
- Dignificar el Centro Histórico. Lo que implicaría regular los comercios formales como bares, restaurantes y antros en horarios, productos a la venta, y el ruido que generan. Además de limitar de manera significativa y con criterios muy claros los permisos temporales.
- Devolver los espacios públicos a las personas. Significaría habilitar las plazas como espacios urbanos abiertos para que sean lugares de reencuentro, generadores de relaciones humanas, recuperando la confianza en la seguridad para la convivencia entre las personas.
Otra aportación que en lo personal me gustó, fue la de Ricardo Yépez; para quien, Guanajuato Capital y su Centro Histórico debería representar un emblema de lo intagible. Una gestión excepcional de todo aquello que no se ve, pero que tiene un significado importante para la comunidad.
Desde la propuesta propia de Haciendo Ciudad, éstas son las discusiones que deberíamos de tener, porque son las que valen la pena, las que agregan verdadero valor. Lo peor que podemos hacer es resignarnos a perder la vida urbana.
Creo que es posible revitalizar el modelo de ciudad con nuevas ideas y atender los aprendizajes de los últimos años para proponer soluciones con una visión local que contribuya a la agenda global.
El reto más grande que observo sigue siendo la manera de poder lograr consensos y transformar las ideas en proyectos reales donde pongamos como piso común el derecho a la ciudad, que implica una comprensión cómun y respetar el derecho de todos; y mejorar la calidad de vida de las personas, es decir la habitabilidad del espacio que compartimos.
El Centro Histórico puede ser un referente de un espacio amable, accesible y habitable. Y todos, visitantes y habitantes, deberíamos tener derecho a disfrutar de su belleza.
Por eso no creo que sea el momento adecuado de instalar parquímetros en varias calles del centro, sin antes haber considerado este tipo de análisis con perspectiva de pensamiento complejo y múltiples abordajes.
Las políticas públicas en materia de gestión del centro histórico podrían ser un manifiesto ante la sociedad y el mundo, de la manera en que en Guanajuato asumimos la enorme responsabilidad de atender el patrimonio que nos fue legado, tanto tangible como intangible.
En la experiencia de Santiago de Compostela (ESP), “más que las piedras, los edificios, los materiales lo que se pretende es preservar, fortalecer y proteger el impacto cultural del centro histórico, recuperando las funciones y la calidad urbana del centro histórico de la ciudad” (ONU Habitat, 2007)
HACIENDO CIUDAD: Centro Histórico para todos
por Rodrigo Enrique Martínez Nieto | 08 de Mayo de 2022

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