domingo, 17 de abril de 2022

"Haciendo Barrio" | Columna 13

En días pasados me encontré con una nota de los vecinos del Barrio de San Jerónimo, ubicado en la zona de Pastita, que decidieron intervenir el espacio público que comparten para limpiar, rehabilitar y colorear, con la intención de dotar de nueva vida sus callejones y parques.


Orgullosamente resaltan que lo han hecho de manera organizada, con recursos propios y sin participación de alguna instancia pública.

Por supuesto, este tipo de iniciativas ciudadanas son plausibles, pero manifiesta que aún existe una distancia entre el interés ciudadano con un sentido de pertenencia importante a la comunidad rural y el barrio urbano; y por otro, el gobierno local que tiene el reto de lograr convocar y regenerar esos vínculos de confianza con los habitantes de la ciudad.

El espacio público no es aquel que se forma de manera natural entre las calles y los edificios. Tampoco el terreno que se delimita de manera jurídica desde un mapa.

El espacio público es la ciudad.

El lugar donde se producen los encuentros entre las personas que conviven en un mismo territorio. Por tanto, el espacio público define la calidad de una ciudad, porque es el mejor indicador de la calidad de vida de la gente, pero también de la calidad de ciudadanía de las personas que la habitan.

Y el foco del espacio público debería de ser precisamente el barrio, porque es ahí donde se genera la mayor parte de la vida urbana. Es el generador del capital social, económico y cultural por excelencia; un espacio físico, simbólico y hasta político. 

Afortunadamente en Guanajuato aún se conserva mucho de ese espíritu, que no deberíamos de extraviar en la búsqueda del desarrollo urbanístico y económico porque es ahí donde encontramos el alma de lo que representa ser guanajuatense, donde heredamos tramas y construimos nuevas historias. Como diría Monsivais, “es en el barrio donde nos sentimos importantes”.


Lo que propone por ejemplo Manuel Castells (1979), es promover una dialógica entre lo local y lo cosmopolita considerando sus implicaciones desde cuatro ámbitos: el vecindario, el barrio, la ciudad y la metrópoli. Una articulación desde una lógica más holística e integradora.

Para uno de mis referentes en Haciendo Ciudad, el Arquitecto Jan Gehl (2010), más allá de la planificación y de las ideologías, la batalla por la calidad de vida se da en las escalas pequeñas: donde caminas, donde te sientas, donde te detienes a hablar y escuchar.



Mientras que, desde el paradigma del Derecho a la Ciudad, se trata de buscar el involucramiento de todos los actores locales para lograr asentamientos humanos legales, justos, seguros, sanos, accesibles, asequibles, resilientes y sostenibles y habitar en ellos, a fin de promover la prosperidad y la calidad de vida para todos.

Pensar en el futuro por otro lado, no implica la desaparición del barrio, sino pensar en nuevas maneras de adaptarlo a los hábitos diarios de la vida moderna y la nueva normalidad. El gran reto es reconvertir lo que ya existe para diseñar lugares más disfrutables dado que logran la capacidad de dar respuesta a las necesidades actuales de una sociedad: habitar, trabajar, aprovisionarse, cuidarse, aprender y descansar.

Como refiere Juan Villoro, todos los habitantes de la ciudad, dependiendo de nuestra edad, tenemos varias ciudades en las que nos movemos de manera imaginaria, porque es desde ahí en donde narramos las cosas que nos ocurrieron a lo largo de la vida.

En lo personal puedo dar testimonio real porque lo he vivido en mi casa todos los días. Mi padre, siempre me habló con un cariño inmensurable de su niñez en el barrio del Tecolote, al que cada semana íbamos de visita para saludar a la abuela. Además, mi madre, vecina primero del Callejón del Espinazo y después del Paseo de la Presa, donde ella y su familia tejieron la mayoría de su red social y de historias compartidas. Estos son parte de los referentes que me permiten comprender y aproximarme al valor que representa el Barrio para los oriundos de la Capital. 

Por ello creo que ha sido un gran éxito y continuaré apoyando en la medida de mis posibilidades, el proyecto de “Barrios de Guanajuato y su Patrimonio Cultural” del Colegio de Arquitectos A.C., respaldado por varias de las instancias municipales.









No hay que olvidar que nadie puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo.  Si los ciudadanos moldean la ciudad que quieren, luego ésta nos regresará el favor.    


HACIENDO CIUDAD: Haciendo Barrio

por Rodrigo Enrique Martínez Nieto | 17 de Abril de 2022

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